viernes, 11 de julio de 2008

Regreso

Foto: Memai, de Audrey Kawasaki.


Como una polilla atraída por la parpadeante luz blanca y sucia de un fluorescente (que a su vez emite un zumbido pseudoentómico), aleteando con asomo de duda hacia una perdición incierta, y ese es el camino que tomé tantas veces, que aún sigo en ocasiones, sin remisión ni ganas de ser rescatado; no es por amor al abismo, ni es por obsesión adolescente (nunca adolecí de eso, aunque si de muchas otras cosas), sólo es por el hechizo de la aventura, la insinuación de futuras historias, una bruma gris al amanecer o un destello verdoso en el ocaso, que se yo. Sólo es el despreocupado anhelo de no negarme cualquier deseo que, a priori, parezca improbable o al menos poco posible, esto es, amarte sin conocerte nunca, sin llegar a saber jamás quien eres o donde te escondes, o desde donde me llamas: De nuevo me basta con poder inventar tu nombre.

1 comentario:

virarmar dijo...

Me alegra volver a saber de tí, aunque sea sólo a través de tu blog,
Un beso grande Jacques, espero verte pronto.

virarmar