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viernes, 30 de noviembre de 2007

Responso sobre el polvo

He estado esperando este momento.

Mírame. Esto no lo has visto nunca.
Mírame. Mira mis ojos.
Fíjate.
¿Qué ves en ellos?
Entonces mírate.
Desenfoca la vista, te he enseñado a hacerlo
¿Ahora qué ves en mis ojos?
Ya no te ves a tí. Mira dentro.

¿Ves ese frasco,
en la segunda estantería,
donde nunca limpio el polvo?
No te das cuenta. No miras bien. Míralo.
El polvo acumulado. No es polvo.
Es tiempo.

¿Sabes que guardo dentro?
No. Nunca te has parado a pensarlo.
Pero los frascos se han hecho
para guardar cosas dentro.
Mira dentro.

Es agua. De manantial.
Son mis lágrimas.
Son antiguas.
Como el polvo.

Mira mis manos. Ya las has visto,
vuelve a mirarlas.
Mira mis nudillos. Ya los has visto. Hay cicatrices. Ya las conoces.
Pero no te has fijado bien.
Son tus cicatrices.
Míralas.

Aún piensas que sueño
aún crees que esto es
un remedo de poesía
No lo has visto bien.
No has mirado dentro.
Mírame.

Es un testamento
vivo
de un hombre
muerto.

Sólo grita ya por las noches
de vez en cuando
No le hago mucho caso
Sólo creo en los fantasmas muertos
Pero me da lástima.
No quiero que se vaya tan solo
tan hueco.

Así que lo guardo, en un frasco
sobre la estantería cubierta de polvo
Lo acojo en el fondo
de mis ojos
Lo recuerdo en las cicatrices
de mis nudillos.

Esto nunca lo has visto
El tiempo engaña
Míralo,
no importa quién lo mató,
si fué homicidio
ya ha
preescrito.
Importa que está
ahí
quiero que lo
veas,
quiere verte,
quiero ver
ese encuentro
míralo.

Mírame.
Así no.
Mira dentro.




martes, 18 de septiembre de 2007

La tarta de Nicolás

Foto: Nube verde de pura mierda sublimada divisada hacia el norte. Vista desde la calle Faisán, barrio de Los Pajarillos, Valladolid.




Resumen del argumento: Colin ha conocido a una mujer llamada Chloé y se ha enamorado perdidamente de ella. Sin embargo no se atreve a volver a verla, a tratar de contactar con ella. Invita a cenar a su amigo Chick, fanático coleccionista de los artículos de Jean- Sol Partre. Nicolás, el cocinero de Colin, prepara una suculenta cena como siempre; esta cena concluye con una tarta. Cuando la sirve en la mesa, el cocinero rehúsa cortar la tarta "Es demasiado hermosa. Esperemos."

Se retira y Colin y Chick comienzan a beber de una botella de vino dorado con tonos fosforescentes. Y ahí llega el diálogo:

- ¿Y si cortáramos la tarta? - dijo Chick.

Colin cogió un cuchillo de plata y empezó a dibujar una espiral en la impoluta blancura de la tarta. De repente se detuvo y contempló su obra con sorpresa.

- Voy a probar una cosa -dijo.

Tomó una hoja de acebo del ramillete de la mesa y cogió la tarta con la mano. Mientras la hacía girar rápidamente sobre la punta del dedo, colocó con la otra mano una de las puntas del acebo en la espiral.

- ¡ Escucha ! - dijo.

Chick lo escuchó. Se trataba de la canción Chloé, en versión de Duke Ellington.

Chick miró a Colin, que estaba totalmente pálido.

- No me atrevo a cortarla - dijo Collin.

Chick le quitó el cuchillo de las manos y lo plantó con gesto decidido en la tarta. Ésta se partió en dos, y en su interior apareció un nuevo artículo de Jean- Sol Partre para Chick y una cita con Choé para Colin.

Boris VianLa espuma de los días