Al menos yo saco en limpio de todo esto un número de teléfono, un mensaje sincero, y unos ojos verdes que han refulgido como nunca, una mirada envuelta en lágrimas que me acompañará esta noche en mis sueños mas castos.
Y todo lo demás es fútil.
Zwei Menschen gehn durch kahlen, kalten Hain; der Mond läuft mit, sie schaun hinein. Der Mond läuft über hohe Eichen, kein Wölkchen trübt das Himmelslicht, in das die schwarzen Zacken reichen... (Richard Dehmel)
¿Qué te regalan las noches?
Sólo las noches son mías,
las mañanas grises de café y tinta
las tardes hueras, aquí todo se paga
¿A cómo está el tiempo? A dos cafés y un
paquete de tabaco.
¡Corre, que se va la hora!
que no te deje atrás la manada
bien viajarían todos solos o no
no solos
Pero no contigo
que no sabemos quien eres
ni lo que vendes
recogiendo hojas de oro
por viejas, que no por caras
Y ahora, te pregunto ¿Qué te regalan las noches?
nada, no me regalan nada, no me dejan ya nada,
ya no me quedan las noches,
me han arrebatado hasta eso.
Las reinvierto en días, para poder
venderlas al peor postor
puedo hacerlo si quiero, sólo las
noches son mias
y todo el tiempo que me ahorro
lo pongo a renta fija
y me rinde dos cafés y un
paquete de tabaco
que no digan que es poco en los tiempos
que corren
corren despacio, pero corren
hacia delante,
y me olvido del tiempo
y me olvido de las noches
y necesito otro café para
poder pagarme
otro café para pagarme
otro café
y de tanto verme reflejado
en el pozo negro de mi taza
me he caído dentro de la noche
y ya no puedo sino gastarla
sólo esta noche, solo una.
A ver que me regala.