miércoles, 21 de noviembre de 2007
Conjugaciones
sábado, 17 de noviembre de 2007
La lenta danza de las estrellas infinitas
Aferra con pasión una pluma sedienta, la mueve con precisión, pero velozmente ,dibujando los sonidos -siente ahora que el viento quiere entrar por su ventana cerrada-, tejiendo con intrincados caracteres redes que atan a una fina superficie los colores, la música, el frío y la noche, el mundo.
Ejecuta así su magia. Universos enteros se condensan en un punto,
se doblan,
remontan · el vuelo,
descienden, se separan,
continúan,
Resucitar la voz del Vidente es virtud de sólo unos pocos.
Ahora es tan alta como él, transparente como el cristal bien pulido, y la esencia grisácea es casi imperceptible. Toma a su amado de la mano y pasean bajo la Luna, bailan muy despacio y se funden en un beso. La líquida figura se mezcla con el poeta, estalla en mil gotas y el llora lágrimas negras y dulces.
martes, 6 de noviembre de 2007
The need to speak
The need to speak, even if one has nothing to say, becomes more pressing when one has nothing to say, just as the will to live becomes more urgent when life has lost its meaning
Yo sólo quería tocar el piano en las fechas señaladas, para un grupo de amigos selectos, tras el convite y las copas, con la corbata aflojada y la cara cubierta de confetti, un cigarrillo en la boca y el pelo echado para atrás. O para un lado. O sobre los ojos, no se.
Fugaces bocados
Pero en ocasiones me descubría a mi mismo soñando despierto, pulsando en la mesa, imaginando que era yo quien ejecutaba, pongamos, la Rapsodia sobre un tema de Paganini, o las Gnossienes de Satie en un escenario no muy grande, lo justo, un foco encima, o detrás. No se. Las caras a oscuras, tal vez algún aplauso, tal vez un chin chin con la chica del violín. Segundo.
en espacios reservados
Ya había tocado demasiada basura en la intimidad para pensar de nuevo en la fama y la gloria cuando de pronto surge de mis dedos algo y pienso, al dia siguiente, sobrio, "no está mal". Y entonces llega ella y dice "no está mal" y yo pienso "mejor será no tocarlo delante de nadie más y he aquí mi pequeño triunfo". Y luego concedo "No en grandes teatros, tal vez en algún pequeño bar, para borrachos desconocidos, como un músico de jazz, sin dar mucho la cara ni demasiado la nota". Y hala, me hago mis bolos, modestos pero reconfortantes para el ego y pienso "no está mal"
A escondidas sueño
En horario de trabajo
Entonces aparece ese desgraciado, no ese, esos, no uno, dos, uno detrás del otro, los escucho y la verdad es que nunca había oído algo igual. Boris y Jack, que tipejos repelentes. Así que ya no brotan de mis dedos melodías que no me suenen a eco distorsionado de las suyas y pienso, por fin. Se acabó.
Pero por las noches me invade cierta furia, hay algo, brota a veces, cacofonías incongruentes que saben a palabras de Oráculo y necesito que me las traduzca, bueno, ya sabéis, una intermediaria. Me ha pasado sólo con tres personas, y también con un tío (eso fué raro, no lo esperaba, pero tampoco voy a quejarme). Y se que algo hay, necesito explorarlo pero tal vez es demasiado grande, o eso me parece, un peso en mi pecho y luces en mi cabecita y mis dedos no dan abasto (me falla la técnica, tanto compositiva como interpretativa) y sólo suenan notas disonantes y ni siquiera en su disonancia son algo. Pienso "ampliemos los horizontes": Sólo necesito pasta. Pasta y algo, tal vez estudiar, y algo, la ilusión de algo, que a ser posible no sea demasiado real pero sí lo suficientemente algo para anhelarlo. No se si me he explicado correctamente.
lunes, 5 de noviembre de 2007
Lejana Melodía
"Gabriel no había salido a la puerta con los demás. Se quedó en la oscuridad del zaguán mirando hacia la escalera. Había una mujer parada en lo alto del primer descanso, en las sombras también. No podía verle a ella la cara, pero podía ver retazos del vestido, color terracota y salmón, que la oscuridad hacía parecer blanco y negro. Era su mujer. Se apoyaba en la baranda, oyendo algo. Gabriel se sorprendió de su inmovilidad y aguzó el oído para oír él también. Pero no podía oír más que el ruido de las risas y de la discusión del portal, unos pocos acordes del piano y las notas de una canción cantada por un hombre.
Se quedó inmóvil en el zaguán sombrío, tratando de captar la canción que cantaba aquella voz y escudriñando a su mujer. Había misterio y gracia en su pose, como si fuera ella símbolo de algo. Se preguntó de qué podía ser símbolo una mujer de pie en una escalera oyendo una melodía lejana. Si fuera pintor la pintaría en esa misma posición. El sombrero de fieltro azul destacaría el bronce de su pelo recortado en la sombra, y los fragmentos oscuros de su traje pondrían las partes claras en relieve. Lejana melodía llamaría él al cuadro si fuera pintor."
domingo, 4 de noviembre de 2007
Ciego
"Atención, que vamos a empezar. Cuando hayamos llegado al final de esta parte sabremos más que ahora; pues esta historia trata de un duende perverso, uno de los peores, ¡como que era el diablo en persona! Un día estaba de muy buen humor, pues había construido un espejo dotado de una curiosa propiedad: todo lo bueno y lo bello que en él se reflejaba se encogía hasta casi desaparecer, mientras que lo inútil y feo destacaba y aún se intensificaba..."
Levantó la cabeza de su escritorio invadido por la angustia de saber que no había sido real y quiso quemarse, quiso arder, sacudirse por un instante el viento de encima. Ya no creía en ninguno de esos cuentos: Dorothy jamás habría sido ya feliz fuera del mundo de Oz, ni Alicia fuera del País de las Maravillas. Volver a casa...el ya no tenía casa. No después de esa noche.
¿Por qué iba a ser esto más real que su sueño? ¿No había danzado con la luz misma y ahora a su vista todo era borroso, todo era oscuro, todo era un engaño para sus sentidos? Y le preguntarían por su sonrisa amarga y sus ojos cansados, por su tez pálida y el brillo febril de sus pupilas. Pero no podrían entender que ellos mismos, para él, deformada su percepción, solo eran una parte más del engaño, una parte más de la misma mentira cruel, de la misma burla en la que la vida se había convertido tras soñar con esa estancia, con el aroma mismo de la vida, que no habitaría jamás entre asfalto y adoquines, entre el humo y el ruido grasiento y ácido de los coches.
Esa noche quiso volver a ella y dentro de si encontró solamente nieve. Invadido por el miedo rebuscó con apremio en el cajón superior de su mesilla, en ese en el que aparentemente sólo se escondían cuadernos llenos de hojas en blanco. Escarbó, sacudió, golpeó y por fin con las manos temblorosas sujetó entre sus manos un cuaderno verde forrado con hojas de verano que ya comenzaban a oler a otoño...
Vídeo: fragmento de la parte II y la parte III de Black Angel (George Crumb). Bailarín: Stojan Kissiow; Coreógrafo: Mike Salomon.
lunes, 22 de octubre de 2007
Dormir y soñar
Jäh verstummnt nun der sausende Wind,
sommerlich süß ist die Nacht,
und der Duft dampft von blühender Linde
am schlafenden Wasser des Waldteiches.
Im Schatten hört man ein Rascheln:
Dort walt ein rosa und mondweißes Kleid,
dort winkt ein Arm,
so sanft und rund,
dort wogt ein Busen,
dort flüstert ein Mund,
zwei Augen versinken in deine
und spielen die ewige Treue so blau,
daß jede Erinnerung verebbt;
sie laden dich ein zu schlummern, vergessen,
sie laden dich ein zu schlafen und träumen
in Liebesruhe, in wiegendem, schläfrigem
Derjenige, dessen Herz eine Waldnymphe stahl,
bekommt es nie mehr züruck.
viernes, 14 de septiembre de 2007
Elegía
Musa, Musa, te llamo. Ven en mi auxilio, mi ánimo es sombrío y no encuentro vino en el fondo de mi copa. Vuela hasta mi con dulce paso, llena mi vaso de Nephentes y siéntate a mi lado. Charlemos.
Sufro el justo castigo a mis sencillos pero no menos terribles pecados. La mentira es, tal vez, el más grave de ellos. Pero siendo como soy un fenomenal embustero ¿acaso no puedo engañar a la musa para que se siente conmigo? La echo mucho de menos. En esto al menos sí soy sincero.
Como una oscura legión de noche en mi busca avanzan las nubes. Serpentean por las ramas de los árboles, se arrastran por las farolas, se cogen de mi pecho y arrebatan a mi alma las lluvias de otoño que habrían de regarla. Niegan su génesis a verdes frutos, amarillean las lomas de las montañas y truenan orgullosas.
Danzan las llamas solitarias, fuegos verdes de cobre se funden en cicatriz metálica. Tómame esta noche en tus brazos, oh musa del ocaso, canta tristes versos en mi oído. Vierte en ellos la vida y tañe de nuevo las cuerdas gimientes de tu violín; que broten mil espirales negras que guíen mi camino por círculos de sueños.
Caen ya las hojas de septiembre, aquellos primeros frutos que viste nacer ahora yacen moribundos, viejos y tristes, añorando el Sol y tus suaves pasos bajo su sombra. La semilla que habría de brotar de ellos quedó vertida sobre tierra estéril. El lamento que se rompe en mis labios es tanto fruto de tu ausencia como producto de tu recuerdo. Y cuando la Luna te miraba oculta tras un velo, danzando tú para ella sobre aguas cristalinas, yo la veía oscurecerse, sonrojarse satisfecha. Mi noche, así, sin Luna; mi día, así sin Sol. Las nubes, entonces, mis enemigas. La lluvia, por tanto, robada. Los frutos, simiente nonata. Y las estrellas...guirnaldas en tus cabellos.
Mira ahora que me queda del firmamento: no más que un negro tapiz sembrado de agujeros, y yo sin pincel para decorarlo.
Prisión sangrienta de los ojos cerrados y la luz atravesando los párpados a la fuerza, dejando a su paso un rastro de saladas lágrimas. Deben restarme no más de tres o cuatro; no he bebido suficiente agua de mar para restaurarlas. Prisión triste de calientes entrañas y siniestros cantos de pájaros profetas, deja libre a mi alma para poder ir a buscarla.
Paseando junto a un muro de vetustas piedras decoradas con musgo y abrojos, silbando una melodía antigua y secreta, la veo tumbada contemplando al cielo. Bebe de él el brillo de su mirada
This obra by Jacques Percipied is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 España License.
