miércoles, 16 de enero de 2008

Noche estrellada





Dulce dolor de veinte minutos de distancia...
Y sin embargo cuantas noches he consumido, he esperado sin conocerte y pensaba "¿Que estará haciendo ahora aquella a quién aún no he conocido?". ¿Que hacías en ese momento, que hacías tu fuera sin las noches estrelladas, y que hacía yo contando letras y rimas en lugar de millas hasta la Luna? Y ahora que volamos y viajamos me consiento este dulce dolor de veinte minutos de distancia y lo contrarresto con un sueño,
dulce ilusión de diecinueve horas de espera.

Yo me quedo quieto,
el mundo gira
y me lleva hasta tí.

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